Más allá de esta Tercera Dimensión ya no hay en tu rostro ni una mueca: al verlo todo desde “Otra Visión”, ¡hilas tu vida en una Nueva Rueca!
Y es que al salirte de tu “yo terreno”, (y de sus restricciones sobre todo), tu Ser se expande de un modo tan pleno, que el Universo y Tú… ¡forman un todo!
No es que te “sabes” multidimensional: ¡lo sientes en cada átomo del Ser!, y ya no hay nada que “te caiga mal” pues tu “dudar”…, ¡se transformó en “saber”!
Y es como si ordenara un Yo Mayor: ¡“las Realidades Múltiples a Escena”! y ante tal expansión en tu interior, “la Integración Total” ¡se vuelve plena!
Y es esa “Percepción Integradora”, (tan multiforme como omniabarcante), la que te instala en “el Aquí y Ahora”, ¡y la vuelve a tu vida palpitante!
Y así tu “Vista Ampliada” te conecta con cada uno de tus bellos dones, y empiezas a sentir La Luz Perfecta de tu Grandeza… ¡sin limitaciones!
¿Y cómo se arma allí tu “día a día” a partir de tamaña realización, al restaurar la paz y la alegría que tanto le hacen falta al corazón?: pasas a verlo todo en adelante desde múltiples puntos de vista, y en vez de un solo enfoque limitante, ¡lo abarcas todo como un gran artista!
Y es esa percepción la que en esencia (al permitirte tal conexión sutil), te lleva a vivenciar esta existencia desde una visión lúcida y gentil.
Y así se esfuman limitaciones viejas y dogmas rancios de orden inferior, y al ya dejar de estar tras de esas rejas, ¡permutas “lo menor” por “Lo Mayor”!
Tal conversión entonces te coloca “algo” muy superior a un simple apósito: ¡y es ese “algo” lo que al fin te enfoca en lo que es tu Auténtico Propósito!: asumir que la Vida es siempre un arte, y que haciendo a un costado el pesimismo para amar y servir y transformarte, ¡extraes lo más noble de ti mismo!
Y al abordar así lo multiforme de una manera que es casi perfecta, consigues que ese “algo” te transforme… ¡y ya lo de este plano no te afecta!
Así puedes por fin realmente asirte a una Nueva Visión en cada aspecto, y es que ya nada, NADA puede herirte cuando te asumes… ¡la causa y el efecto!
Y el deleite que surge es tan hermoso, y el amor por tu viaje, tan radiante, y el cariño por todos tan gozoso, que tu vida… ¡ya nunca ES LA DE ANTES!
Te invito a que te dejes mecer suavemente en las hamacas de estas rimas…, como cuando eras niño o niña…, y que por unos instantes, tu mirada vuelva a ser inocente y diáfana como en aquél entonces…, y que sientas otra vez la pureza de Lo Infinito en tu corazón…