No es la vida caprichosa
si te empuja a la banquina:
eres tú… que amas la rosa…
¡pero detestas la espina!
Más déjame interrogarte
con mi mejor intención:
¿en qué podría dañarte
el ampliar tu percepción?
Piensa en lo que pasaría
si en vez de bufar de prisa,
a todo lo aceptarías
con una semisonrisa.
Imagínate animado,
con un sol por estandarte,
y viendo pasar al lado
lo oscuro…, sin afectarte.
¿Y cuál sería el reservorio
que abone esa perspectiva?:
¡el saberte “transitorio”
mientras en La Tierra vivas!
Como Almas en crecimiento
en constante devenir,
llegamos por un momento…
¡y nos volvemos a ir!
Cuando a tanta ida y partida
las consigues concienciar,
percibes que es tu actual vida…
¡sólo una gota en tu Mar!
¡Y es que somos peregrinos
detrás de mil desenlaces,
hollando nuestros destinos
igual que estrellas fugaces!
Y así, al frenar un segundo
y vivenciar lo fugaz
de pasar por este mundo…,
ya eso solo… ¡te trae paz!
Es por eso, compañero,
que si andando tu existencia,
los rigores del sendero
te trataran sin paciencia,
y ante cualquier disyuntiva
la vida te apriete acaso,
¡por favor…!, mientras aún vivas,
no olvides… ¡QUE ESTÁS DE PASO!
