Cuando cierro los ojos… y activo mi Merkaba,                                                                                                                                                   muy suave, lentamente…, penetro en otra instancia                                                                                        en la que lo abandono al aspecto en que estaba…                                                                                                              ¡y me percibo hecho de Cósmica Sustancia!

Difícil…, ¡muy difícil es ponerlo en palabras!: es como si estuviera fundido con mi Esencia, y ese vibrar tan alto permite que me abra a la más increíble expansión de conciencia.

¡Y me percibo hecho con destellos de estrellas que parecen que gozan sólo con fulgurar!, y escucho que me dice una voz dulce y bella: “es que a esto has venido…: ¡a brillar…, a brillar!”

“Y tu misión más bella es compartir tal brillo, sin importar del otro su aspecto o su color, y tampoco siquiera “su marca en el orillo”, ¡porque todos provienen de un Único Creador!”

Y a esa instrucción la siento como un claro mandato:
por eso mientra ando la senda en la que estoy, con los demás la aplico a diario, a cada rato “cuando menos me dan… ¡es cuando más les doy!”

Y si tú al mal que te hacen lo devuelves con bien, del Otro Lado aplauden llenos de regocijo, y cantan, gozan, ríen…. ¡y hasta bailan también!, porque de alguna forma… ¡todos somos sus hijos!

(Y te digo, mi amigo que escuchas estos versos: ¡no hay nada en este mundo con semejante plus!, por eso te suplico: ¡ábrete al Universo!, y fundido en tu Alma… ¡DEJA BRILLAR TU LUZ!)