Cuando estás enfrentando algún problema,
y le pides ayuda “a Lo Sagrado”,
y esperas que “De Allí” arreglen tu tema,
y no sucede… ¡es que te has hecho a un lado!

Y aunque la visualización y la plegaria
podrían brindarle un marco a tu accionar,
cuando no hay de tu parte una “acción diaria”,
desde “Arriba”, ¡solo optan por “mirar”!

En cambio, cuando entras “en el lodo”
y te involucras TÚ, “a tu manera”,
allí entonces te ayudan de otro modo,
¡sin que casi te des cuenta siquiera!

Pedir ayuda, y “empujar el carro”,
es la forma de actuar ante un dilema;
oír a tus guías, “ y a la vez sacar barro”,
¡ayuda de verdad con cualquier tema!

Y al captar “esa voz” que el Cielo envía,
sabrás lo qué hay que hacer en el momento,
y ya sea de noche o sea de día,
te irá muy bien… ¡por tu involucramiento!

¿Y por qué tal acople es infalible?,
¡porque TÚ allí intervienes activamente!:
nada hay más fuerte y más indefectible,
¡que la unión de Alma, Corazón y Mente!

Y al ir tras de tu meta tan querida
usando rezo, y a la vez acción,
sabrás por dentro ¡que llegará a tu vida!,
por haber agregado… ¡TU PARTICIPACIÓN!