Si acaso te aflige una enfermedad,
“algo” en ti conoce que tú, de verdad,
gozas de un recurso: “la autosanación”,
que puede aliviarte cualquier condición,
pues sabes lo cierto de un dicho infalible:
“en esta existencia…, ¡nada es imposible
para el Ser Humano que cree en sí mismo
y derriba muros desde su optimismo!”
“¡Yo sé que me escuchan, células queridas:
las siento ahora mismo ya reestablecidas!”
Sólo necesitas borrar cualquier duda
y quitar temores que no son de ayuda,
para reemplazarlos por fe y por certeza,
¡porque el mundo entero se halla en tu cabeza!
¡Todos somos Magos en el breve lapso
que va de la cuna a nuestro colapso,
y fuimos dotados de Poder Interno,
más si no lo usamos… ¡¿para qué tenerlo?!
“¡Yo sé que me escuchan, células amadas!:
las veo en lo interno…, ¡y ya están sanadas!”
Y es que nuestra mente ¡es tan poderosa!
cuando se la enfoca de una forma airosa,
que de golpe quita malezas hirientes,
y en su lugar pone flores esplendentes.
Más no confundamos fe con esperanza:
¡la fe es la certeza de lo que se alcanza!
¡Contémplate erguido, mírate sanado,
percíbete entero, ya recuperado!
¡Yo sé que me escuchan, mis querida células,
y las veo brillando igual que libélulas!
Y “algo” dentro tuyo te dirá que sí…,
¡que el “autosanarte” siempre ha estado en ti!,
¡porque eres valioso, eres importante,
y tú te mereces un andar radiante!
Y si acaso el mundo te dice sin mística,
que lo tuyo es grave según “estadísticas”,
es porque aún no saben que hay en ti el poder,
de reformatearte… ¡y de renacer!
¡Yo sé que me escuchan y les doy las gracias,
porque ya se sanan con suma eficacia!
Más si el titubeo y la desconfianza
buscan inclinarla mal a la balanza,
¡no pierdas más tiempo, despeja lo gris,
y pinta en tu mente tu imagen feliz!
Y si aún persistiera la “gran despiadada”:
LA DUDA, que insiste, siempre solapada,
tú mantente firme sabiéndote eterno,
tomando la mano de tu Ser Interno.
¡Yo sé que me escuchan esto que les pido,
y que están dispuestas con tal cometido!
¡Vamos, camarada, no tengas pudor,
y confía en la magia que hay en tu interior!
¡Decide ya mismo salir al encuentro,
del don curativo que llevas adentro,
y úsalo del todo, no lo hagas “a medias”,
que eso sería un triste paso de comedia!,
pues sabes realmente de un modo tangible,
que tu mente puede hacerlo posible!
Ya algo dentro mío me dice que sí,
que el autosanarme ¡siempre existió en mí!
Y es que ni es delirio ni una desmesura
decir que aquí somos “Dios en miniatura”,
y si El Universo tal poder nos puso,
¿no es un desperdicio dejarlo sin uso?
Sólo necesitas de noche y de día,
enterrar recelos en la lejanía,
porque tu “abrepuertas” se halla en tu cabeza,
¿y cuál es su nombre?: ¡se llama “certeza”!
“¡Ya me visualizo con otro cariz:
sanado, gozoso, radiante y feliz!
¡Y ya no flaquees ante algún percance:
flaquear es la piedra que traba el avance,
porque Magos fuimos desde que llegamos,
y Magos seremos hasta que nos vamos!
¡Confía en la fuerza de tu convicción
y en el señorío de tu corazón,
y cree en ti mismo y empieza a sanar!,
que el mundo te espera… ¡para festejar!
