Cuando la vida golpea
de manera despiadada…,
¿puedes decirte “no importa”…,
y seguir como si nada…?

Cuando parece ponerte
sólo piedras el destino…,
¿puedes decirte “no importa”…,
y continuar tu camino…?

Cuando la salud flaquea…,
y el trabajo va mermando…,
¿puedes decirte “no importa”…,
y proseguir avanzando…?

Cuando tus seres queridos
han empezado a fallarte…,
¿puedes decirte “no importa”…,
y seguir sin inmutarte…?

Cuando de un modo grosero
te agravia tu propio hermano…,
¿puedes decirte “no importa”…,
y tenderle igual tu mano…?

Cuando el mundo se asemeja
a un tembladeral inmenso…,
¿puedes decirte “no importa”…,
y sonreírle a lo denso…?

Cuando los locos pretenden
arrastrarte a su locura…,
¿puedes decirte “no importa”…,
y mirarlos con ternura…?

Cuando caen los sistemas,
y nada parece cierto…,
¿puedes decirte “no importa”…,
aún en medio del desierto…?

Si es que puedes conseguirlo…,
¡yo te celebro y te canto!,
porque en tu vida, mi amigo,
¡es tu alma la que está al mando!