¿Por qué te afliges tanto, compañero…?
¿Qué piensas que has perdido en tu sendero…?

Si en este viaje de llanto…y de placer…,
¡no existe nada que se pueda perder…!

Hemos llegado con las manos vacías…
¡y nos iremos de igual modo un día…!

¡Todo nos es prestado por un rato:
desde lo más penoso…hasta lo grato!

Y si no puedes –ni por un momento-,
en tus dos manos alojar al viento…,

…menos puedes perder lo que no es tuyo…
¡breve inquilino de un fugaz arrullo…!

¡Incluso hasta tu aliento más postrero
tendrás que devolverlo, compañero!…,

…como la lluvia le devuelve al río,
la gota evaporada de rocío…,

…y el invierno le pasa la bandera,
¡al estallido de la primavera…!

…que sólo el que aprendió a desaferrarse,
¡puede sentir su corazón colmarse…!

…y en esa paradoja, amigo mío…,
para estar lleno…¡hay que estar vacío…!