Cada vez que me fundo con mi Alma
¡es tan grandioso palpitar su Esencia
que allí quisiera, ante tanta calma,
quedarme para siempre en su Presencia!

Pero como bien reza aquél refrán:
“¡lo que es muy bueno… siempre se termina!”
y reaparece siempre algún afán,
como quién dice…, “a la vuelta de la esquina”.

Y allí es “mi yo carnal” el que resurge
con las cuestiones propias de este plano,
y sin contemplación allí me urge
a ir por la vida como todo humano.

Y así, sin darme cuenta, lentamente,
no hay tanto foco ya en lo espiritual,
y me ubico de nuevo, suavemente,
con un pié puesto aquí en lo material.

¡Aunque claro que sí…!, traigo conmigo
una paciencia que soporta todo…,
un aura positiva en lo que digo…,
y un “ver lo bello” incluso aún en el lodo.

¡Pero ello no me alcanza…!, pues sucede
que el embelezo de a poco se trunca…,
¡cuando lo que yo quiero es que se quede,
que no se vaya nunca… nunca… nunca…!

Y que esa vibración tan adorada
que me fusiona en “Todo Lo Que Es”,
esté conmigo toda la jornada…
¡y que me envuelva de cabeza a pies!

Y poder irradiarla por el mundo
simplemente, sin búsqueda ni meta,
y el “dar por dar” se vuelva tan profundo
que sienta que mi vida está repleta.

Por eso te suplico, ¡oh, Luz Divina!
que cualquiera sea el sitio en el que estoy,
al fundirme en tu Esencia Cristalina
¡no sea nunca más… TOCO Y ME VOY!!!