¿No sería bello empezar tu día
con sonrisas en lugar de molesto?
Si coincides, tal vez te serviría
comenzarlo diciendo algo como esto:

“Yo Soy El Que Yo Soy, Yo Existo,
y me hace tan feliz mi vibración,
que al despertarme cada día me visto
con el ropaje de mi corazón…”

O quizá prefirieses otras frases
que marchen en sentido similar,
y que al manifestarlas recordases
que has venido a la Tierra para amar.

“Yo Soy El Que Yo Soy, Yo Existo,
y por haber dejado al ego atrás,
hace ya mucho tiempo que estoy listo
para esparcir mi paz…, sólo mi paz.”

Incluso te podrías susurrar
con una entonación emocionada
que lo encienda a tu Faro singular,
y le de nueva vida a tu mirada:

“Yo Soy El Que Yo Soy, Yo Existo,
y la dicha me llega de inmediato,
y cuando de su gracia más me invisto,
sonrío porque sí, a cada rato…”

O tal vez sean otras oraciones
las que más hagan eco en tu interior,
y allí te reconozcas en los dones
que solo nacen de tu Yo Superior.

“Yo Soy El Que Yo Soy, Yo Existo,
y no dependo de nada ni de nadie,
y ahora que de la Luz estoy provisto
¡tan sólo dejo que su fulgor se irradie!”

Recordarte algo así (o semejante)
al despertarte en cada amanecer,
hará que sea tu día fulgurante
al propagar el brillo… ¡de tu SER!