Si te cuesta dormitarte
y das vueltas en tu cama,
y hasta quieres levantarte
pues te hartaste del pijama,
te cuento un mantra eficiente
que diseñé para mí,
y que me ayuda realmente
a inducir el sueño allí.
Se trata de algo creíble
que invita, en sólo un momento
y de una forma apacible,
al propio adormecimiento.
¿Y de que va tal asunto?:
consiste, sencillamente,
en decir lo que ahora apunto,
mientras “lo ves” en tu mente:
“Suelto, laxo, relajado,
totalmente distendido,
completamente aflojado,
me voy quedando dormido…”
Al decirlo suavemente
“fabricas” esa creencia,
y generas, lentamente,
una suave somnolencia.
Y además marcha en tu ayuda,
el “ya verte” así en tu mente:
contemplarte así, sin duda,
¡hace que el letargo aumente!
¡Pero no basta una vez,
debe haber repetición
para tener validez,
y actuar “la programación”!
(Incluso el efecto aumenta
de una forma más veloz,
¡si suena pesada y lenta
la entonación de tu voz!)
Y así, de un modo concreto
entras en dulce sopor,
lo que augura (lo prometo),
¡un descanso superior!
¿Por qué?: pues de esa manera,
(ante tal bello remanso),
¡te introduces en la esfera
de un verdadero descanso!
Más si eres de los que dudan
del Poder de la Intención,
y en esta frase se escudan:
“las cosas son como son”,
y así mandan al descarte
su propia fuerza mental,
permíteme recordarte
una verdad ancestral:
lo que tú crees, ¡lo creas!:
tu mente es “ama y señora”,
e irradia (aunque no la veas),
¡“una energía creadora”!
Cada uno vive en el mundo
que es capaz de imaginar,
porque te insisto, ¡es rotundo
tu don de “manifestar”!
Y si se da que en ti reine
omnipotente el “no puedo”,
¡entonces ni te despeines
intentando “entrar al ruedo”!
Pero si allí en tu cabeza
piensas que todo es posible,
entonces esa certeza…
¡es tu tesoro invisible!
Y en tal verdad no hay ineptas
fallas de interpretación:
la realidad que tú aceptas,
¡la crea tu aceptación!
