Lo que La Fuente tiene para ti,
es la pura alegría porque sí,
esa que no precisa de razón
para hacerlo feliz al corazón.

Quién la quiera, la puede convocar
porque no hay formularios que llenar,
ni pruebas de cociente intelectual,
ni muestras de fervor espiritual.

Tan solo se precisa de Intención
para poder sentir su vibración,
y de una forma plácida atraer
la Luz que te rodea por doquier.

Es tan sencillo como caminar,
como reírse, o como suspirar,
pero debes creer que ya está allí
para que pueda desplegarse en ti.

Si te abres a su influjo sanador,
en sólo un tris, te sentirás mejor,
pues cuando la conciencia está expandida,
cambia tu forma de mirar la vida.

Se te revela en toda su grandeza
tu secreta y real naturaleza,
y entonces te das cuenta en tu interior,
que lo único cierto es el Amor.

Y el regocijo que eres en esencia,
comienza a travesear por tu existencia,
y mil burbujas de un bello matiz,
te recuerdan cómo era ser feliz.
.
Y el niño en ti se ríe y se divierte,
pues ve que no hay ni nacimiento o muerte:
sólo existe ese estado de candor,
la Luz de un siempre Eterno Resplandor.

Y tú lo sabes: siempre ha sido así,
lo que la Fuente tiene para ti.